Novedades del enclave pseudocientífico franco-argentino propagador de anacronismos, que predicará el culto al inconsciente por 4 meses en un nuevo seminario.

“La Alianza Francesa de Asunción y Arandú Psicoanalítico
proyectan un seminario sobre Psicoanálisis y Política,
basado en el Seminario XVII de Jacques Lacan
y en autores psicoanalistas sudamericanos y especialmente paraguayos.
Siendo el Psicoanálisis una teoría del aparato psíquico; (¿) una práctica de cura por la palabra (?) y una visión del hombre en su mundo,
bien podemos analizar la situación de Paraguay dentro y fuera de sus fronteras, tomando como marco conceptual al Psicoanálisis”
“La disertante será la psicoanalista Mara Vacchetta Boggino, quien tiene ya una tradición de difundir los seminarios de Lacan en esta institución cultural.” (y quien afirmó en un indignado artículo en el ABC Cultural contra de Eduardo Quintana (a quien advirtió que quedaría idiota si se trataba con medicamentos y no con psicoanálisis) por las “falsedades vertidas contra el único discurso sistemático sobre la subjetividad humana: el psicoanálisis”, le trató a Mario Bunge de cobarde y que la ciencia “ni explica un ápice de la ‘la condición trágica de la vida’, ni tampoco de la vida simple y cotidiana.”
El anuncio precisa:
“La Historia, la Sociología, la Políticas (sic), pueden hacer discursos brillantes, pero sólo el Psicoanálisis puede encontrar las articulaciones más secretas y misteriosas que nos conducen a repetir y gozar de nuestros fracasos. Es necesario analizar los dichos de los paraguayos (el psicoanalista se define por su escucha), explorar qué palabras fundantes podrían estar reprimidas, forcluidas (¿?) ó desmentidas, destruyendo de ese modo el tejido simbólico que se asienta la vida organizada de una nación”
No puede dejar de notarse un aura místico, de verdad sólo revelada a los iniciados en el anuncio. Un oportuno recuento del proceso crítico de Popper hacia el psicoanálisis puede leerse aquí:
Popper quedó impresionado por el contraste entre la metodología de Marx o Freud por una parte, y de Albert Einstein por la otra. Einstein expuso casi temerariamente su Teoría General de la Relatividad a la falsación prediciendo el resultado de un osado experimento. Si el resultado hubiese sido diferente del predicho, la teoría habría quedado desacreditada. En contraste, los freudianos buscaban sólo ejemplos confirmadores, y hacían su teoría tan flexible que todo contaba como confirmación. Marx sí hizo predicciones específicas —acerca de las inevitables crisis del capitalismo, por ejemplo— pero cuando los predichos acontecimientos no se materializaron, sus seguidores respondieron modificando la teoría, de modo que siguiese «explicando» todo lo que sucediese.
Y como resume Mario Bunge en su Tratado de la Investigación Científica:
El psicoanálisis pretende ser una teoría y una técnica terapéutica. Como teoría sería aceptable si se
mostrara que es suficientemente verdadero; como técnica, si se mostrara que es suficientemente eficaz. Pero para poder sostener la pretensión de verdad o la pretensión de eficiencia, un cuerpo de ideas y practicas tiene que someterse el mismo a los cánones de desarrollo de la ciencia pura y aplicada, por lo menos si desea ser tomado por una ciencia.
Lamentablemente, la Alianza Francesa se presta para este tipo de eventos (porque bajo la sombrilla de “evento cultural” entra de todo), sirviendo de puente entre los dos únicos lugares donde el psicoanálisis ha ganado exilio asegurado tras haberse infiltrado en la vida académica (más por tradición que por veracidad), Argentina y Francia.